CINCO APUNTES DE UN SUEÑO QUE CRECE
La IV Edición del Festival de Cine Inédito de Mérida echó el telón el pasado sábado con dos datos muy alentadores: tanto el número de espectadores como la valoración media de las películas de la Sección Oficial se han incrementado. Son dos datos que de por sí invitan al optimismo, pero hay bastantes más. Sirvan estos cinco apuntes para hacerse una somera idea:
1. LOS CAMINOS DE LA MEMORIA. Llegó de puntillas al último día del Festival, culminando ese viaje por Europa y sus conflictos. Muchos ya estaban de puente y de hecho, fue la película menos vista de la Sección Oficial. Pero todos los que la vieron tuvieron ocasión de estremecerse y emocionarse con un documental imprescindible para recordar nuestra Historia reciente y asumirla como parte de nosotros mismos. Ese viaje por la represión del Franquismo y el exilio, esa llamada a la dignidad y la reparación moral, ni debía ni podía ser ignorada. Y respondieron valorándola con un 8,46, lo que la convirtió en la película ganadora del IV Festival ¿Sorpresa? Solo relativa, como bien saben los que la vieron. Una apuesta personal que sin duda ha salido bien en una Sección Oficial en la que soy consciente que se ha echado en falta algo más de comedia para suavizar la dureza de algunas propuestas. Pero la valoración media conjunta, un 7,57, no deja lugar a dudas: Mérida ha disfrutado a fondo del buen cine.
2. LOS CHICOS DE ZANNOU. El director de El Truco del Manco vino a Mérida para impartir un taller de cine a varios alumnos de realización audiovisual. Y fue una experiencia de lo más intenso: un día para presentar ideas, otro para reducirlas a cuatro y formar los grupos de trabajo, un tercero para pulir el guión y preparar la producción, un cuarto para rodar los cortos y el quinto, editar y post-producción. De ahí han surgido no solo cuatro piezas estupendas que todos pudieron disfrutar donde debían, en la pantalla grande durante la Gala de Clausura, sino también una experiencia vital que no olvidarán: la pasión de Santiago Zannou por su trabajo es contagiosa y han sabido aprovecharla. Para el Festival empezar a poner en marcha este tipo de actividades paralelas es otra forma de crecer. Y no hay mejor forma que invertir en gente joven, con talento y hambre de contar sus historias.
3. EL FUTURO PRESENTE. A todos los que despotrican de forma tan gratuita como continua sobre la juventud actual me gustaría que hubieran tenido la experiencia de ver al Jurado Joven debatir sobre todas las películas del Festival antes de otorgar su Premio a El Erizo y una Mención Especial a Cinco Minutos de Gloria. Diez jóvenes alrededor de una mesa intercambiando emociones, ideas, pensamientos, sugerencias, defendiendo con pasión sus favoritas, entresacando de entre las diversas propuestas hasta los detalles más insignificantes. Todos los años me reúno con ellos, modero y sobre todo, escucho lo que tienen que decir. Y todos los años acabo por quitarme el sombrero ante ellos. Además, hay pocas cosas más hermosas en este Festival que ver a quinientos niños abarrotar una sala para ver joyas como Ponyo en el Acantilado. O debatir con Zannou tras El Truco del Manco. O salir conmocionados del final de El Niño del Pijama de Rayas. Todo es parte de lo mismo: son nuestro futuro, pero también nuestro presente. Y estamos ahí con ellos.
4. MIRADAS. Cada edición, la Gala de Clausura representa la oportunidad de ofrecer un espacio para la diversión, la música, el entretenimiento. Es además el sitio idóneo donde homenajear a nuestros premios Miradas, gente que nos ha dedicado toda una vida y merece tener su labor reconocida, como Manolo Ávila, Manolo Sánchez o la familia Navia. Locos maravillosos como la Agencia Freek que han convertido su apuesta por el cortometraje en su forma de vida. Nos sentimos tan orgullosos de ellos que otorgarles nuestros Miradas es solo una pequeña muestra de agradecimiento.
5. EL FACTOR HUMANO. Este Festival sale adelante por la gente que colabora desinteresadamente en él. Ángel Briz y un servidor podemos ser la parte más visible, pero hay muchos otros sin cuyo trabajo este sueño no sería posible año tras año. Ellos saben quienes son. Saben que están en el corazón de este Festival. Y en el mío. Gracias.
David Garrido Bazán Director de Programación del Festival de Cine Inédito de Mérida
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