Redescubrir el cine: El espíritu aventurero
Cuando acudí hace ya algunos años por primera vez a un Festival de Cine lo que más me sorprendió fue la intensidad con la que recuperé una sensación que creía perdida entre las brumas de mi infancia, esa sensación de estar descubriendo algo nuevo, de penetrar en un territorio virgen con poco más que unas breves indicaciones pero sin saber a ciencia cierta hacia donde encaminaba mis pasos, donde me llevarían las imágenes que aparecían en la pantalla.
Verán ustedes, una de las maldiciones que conlleva sentir una enorme pasión por el cine hasta el punto de ejercer la crítica o el simple periodismo cinematográfico consiste en que uno ha de estar muy puesto en la actualidad. El número del filmes que saturan el mercado y la desmesurada cantidad de información sobre las distintas películas obliga a hacerse una idea a priori del producto fílmico que se va a ver, mediatiza de forma increíble las expectativas y, en fin, hace que se pierda eso tan valioso de acudir a la sala de cine con poco más que unos mínimos apuntes y la mente completamente abierta a nuevas experiencias.
Los festivales de cine son el territorio idóneo para, ya adultos, recuperar esas sensaciones. Máxime si, como es el caso, nos encontramos ante un verdadero Festival de cine Inédito en el que los siete títulos de la Sección Oficial aun no se han estrenado en las salas comerciales de nuestro país. Como Director de Programación mi objetivo es, además de asegurarme de la calidad y variedad de los distintos títulos, transmitir el entusiasmo y la pasión que siento cada vez que me siento en la butaca de cualquiera de los festivales a los que acudo cada año, sin ideas preconcebidas, esperando emocionarme, ser sorprendido con historias originales, disfrutar del cine en su estado más puro, como debería ser siempre.
Creo que nuestra selección de títulos cumplirá sobradamente con esos objetivos, más allá de que vengan avalados por su participación en los más prestigiosos festivales de la actualidad y por los distintos premios que han obtenido en ellos. Un festival debería ser como un viaje apasionante en el que uno tiene la increíble oportunidad de acercarse a otras filmografías y descubrir historias poco comunes, configurarse como una necesaria alternativa al cada vez más normalizado cine comercial que inunda las pocas salas de exhibición de las que disponemos.
Desde ahí, creo firmemente que merece la pena ver como retratan la importancia de la memoria dos películas tan diferentes como las canadienses Aritmética Emocional y Lejos De Ella; conmocionarse con la tremenda historia de dos chicas atrapadas en la sórdida Rumanía de Ceacescu en 4 Meses, 3 Semanas y 2 Días; descubrir dos sorprendentes visiones del sexo y de la identidad sexual en la europea Irina Palm y la argentina XXY; reírse a la vez que se toma conciencia del difícil papel de la mujer en el Oriente Medio de hoy en la libanesa Caramel y la iraní Offside, emocionarse con la belleza de la música en medio de la represión militar de la mexicana El Violín, reivindicar la importancia de la emigración de ayer y de hoy en El Tren de la Memoria y Padre Nuestro y, no menos importante, congraciarse con el cine español - por si a alguno a estas alturas aun le hace falta - en una película tan notable y tan hermosa como Lo Mejor de Mi.
Una cosa más: además de los tres cortos inéditos, de las once películas del festival, siete son óperas primas y tres más un segundo largometraje. Pensamos que la pasión, la ilusión y el sentido del riesgo de las obras de estos autores primerizos deben inundar el espíritu de un Festival asimismo joven pero con muchas ideas interesantes para seguir creciendo.
Vengan al cine y redescubran su espíritu aventurero. No se arrepentirán.
David Garrido Bazán.
Director de progamación del Festival.